4 motivos que te impide delegar y cómo solucionarlos

Supera lo que te impide delegar y vuelve a disfrutar de aquello que te apasionaba cuando empezaste con tu emprendimiento.

Crear un propio negocio suele ser para muchos como tener un hijo por primera vez. Por lo cual, es probable que el fundador tenga el mismo nivel de protección cuando se trata de permitir a otros que realicen funciones importantes.

Si eres de los que aman sus negocios como a un hijo, quizá te estés experimentando sentimientos que te impide delegar incluso las tareas más simples. Si eso es cierto, de seguro te estás haciendo cargo del negocio la mayor parte de tu día. De ser así, podría adivinar que el horario de trabajo como emprendedor/empresario está haciendo que sea difícil llevar como quisieras las otras áreas de tu vida. Si lo anterior es cierto, necesitas empezar a delegar.

A menudo no somos conscientes que cuando delegamos trabajo, liberamos bastante de nuestro tiempo. Esto nos permitirá dedicarnos a otras áreas que no tengan relación con el negocio, pero además, podremos volver a concentrarnos en aspectos relevantes de la empresa para impulsar su crecimiento. Pero, ¿Qué es lo que a muchos empresarios les impide delegar?

A continuación de contamos los cuatro motivos que a un emprendedor le impide delegar y cómo podrías solucionarlo.

 
Empresario preocupado por el exceso de tarea generados por los motivos que le impide delegar.
La delegación es una herramienta usada por todos los empresarios exitosos para liberar su tiempo.

1. Rasgos de perfeccionismo y control que te impiden delegar.

Existen algunos rasgos que suelen ser comunes entre empresarios y emprendedores exigentes.

Uno de ellos es el no poder aceptar resultados por debajo de nuestro estándar de perfección y que además somos un poco fanáticos del control. Para ser honestos, suele ser difícil reconocer este rasgo en uno mismo.

A veces creemos que necesitamos trabajar duro para poder decirlo y así sentirnos orgullosos de lo que hacemos. Sin embargo, este comportamiento trae consigo una tendencia de acaparar toda la carga de trabajo. Esto no es bueno para el negocio, y mucho menos para la persona. Mantener este ritmo de trabajo hará que, eventualmente, no se puedan cumplir los plazos establecidos para culminar alguna tarea. O puede ser que el equipo empiece a sentirse afectado al percibir que el jefe no confía lo suficientemente en ellos como para confiarles las tareas. Llegado este punto, la delegación ya no suele ser una opción.

Las dos causas que pueden llevar al empresario a este problema es la falta de confianza hacia sus trabajadores y, probablemente, el exceso de autosuficiencia. En cualquier caso, es hora de ser brutalmente honesto consigo mismo y cambiar nuestro comportamiento.

Las empresas más exitosas han llegado lejos por el trabajo de todo un equipo, no por el sobre esfuerzo de una sola persona. Es prácticamente imposible que puedas hacerlo todo. Ni puedes, ni debes.

Si estás en esta situación, es momento de detenerte y echar un vistazo estratégico a las operaciones. Identifica que tareas que se hacen diariamente puedes delegar. Si no lo haces, podrías estar corriendo el riesgo de perder oportunidades de expansión y crecimiento por no tener tiempo dedicado a eso.

2. Tener miedo al fracaso.

Cuando eres emprendedor, sueles ser tú quien inicialmente realiza todas las tareas. Esto te lleva a tener mayor destreza para ejecutarlas correctamente y es cuando piensas que tú deberías seguir haciendo esas funciones. Al final de cuentas, tú lo haces bien. Si le encargas la tarea a otra persona, probablemente, fracase. Ese pensamiento es lo que te impide delegar.

Es necesario que aceptes que no todo será o debe ser un gran éxito. 

Si no tienes la confianza para delegar un tarea en un solo trabajador, puedes hacerlo en un equipo. Eso puede ser mucho más provechoso, crear un equipo que no se centre en excusas, sino en apoyarse mutuamente cuando se se presente un reto y logren llevarlo a cabo una idea.

Puedes empezar reforzando la comunicación con tu equipo de trabajo. Luego, estableciendo plazos para la culminación de tareas. Posteriormente, elevar los estándares para motivarlos a mejorar. No le tengas miedo a compartir algunas responsabilidades. En el largo plazo te ayudará a tener tiempo para enfocarte en actividades de mayor criticidad para la empresa.

3. Dudar de ser parte de un equipo.

Normalmente, cuando una empresa inicia sus operaciones, es el emprendedor la única persona quien realiza la mayoría de las funciones. Si estás en esta situación, estás atrapado en la tierra del «soloemprendedor». La decisión de dejar ese terreno, es lo que definirá el éxito de tu empresa.

Suele ser una decisión bastante complicada. Es una transición que todo emprendedor debe aceptar, pasar de tener en la mente un plan para crear una empresa, a dirigir una organización con un grupo de personas y decisiones a tomar.

La mayoría de empresarios han tenido que caminar solos en sus inicios. Es por eso que a veces les es complicado delegar y lo pasan por alto. Les suele quedar la sensación de que son ellos mismos quienes deben asumir toda la responsabilidad. Un error que puede les puede costar caro.

La mejor manera de culminar con éxito la transición, de pasar de ser soloemprendedor a ser un equipo de trabajo, se puede lograr involucrando completamente al equipo de trabajo cuando se trata de tomar decisiones. Todos tenemos experiencias que de alguna forma pueden aportar para el éxito de la empresa. Además, pueden ayudar incluso en el desarrollar nuevos productos si hacemos que todos los trabajadores piensen como consumidores de tu marca.

4. Falta de habilidades de outsourcing, también impide delegar.

Cuando un negocio se construye desde cero, la persona que lo inició, sabrá todo lo que se necesita para hacerla funcionar. Al principio harán todo, desde llevar la contabilidad hasta implementar las estrategias de marketing.

A medida que la empresa crece, es difícil deshacerse de estos hábitos, pero ser capaz de subcontratar tareas especializadas liberará al administrador de la empresa para canalizar su energía en tareas más fructíferas.

La habilidad de outsourcing es la capacidad que debe tener el emprendedor, o la empresa, para encargar a terceras personas la ejecución de algunas tareas que inicialmente se hacían internamente.

Si eres quien lo hace todo y te está ocupando el 100% del tiempo que le dedicas a la empresa, es momento de analizar quiénes podrían hacerse cargo de alguna de tus tareas.

5. Tendencias de microgestión al delegar.

Otro rasgo que los empresarios encuentran difícil de sacudir es la práctica de la microgestión. Nuevamente, esto se vincula con la confianza y la seguridad de saber que se puede otorgar autonomía a los empleados.

Algo fuertemente relacionado con la microgestión es la delegación de la supervisión del trabajo y la comprensión de que no todos llevarán a cabo el proceso del rol de trabajo exactamente de la misma manera que el propietario.

Si el trabajo se lleva a cabo con su eficiencia óptima, entonces es momento de que el empresario deje de intentar controlar el modo en que los supervisores realizan su trabajo. Esta práctica de estar siempre sobre lo que los demás hacen, no es propicio para las buenas relaciones entre empleadores y empleados.

Delegando las cosas correctas

Pasar de ser el «lobo solitario» a tener un equipo de trabajo al rededor, es para algunos empresarios lo que complica la tarea de delegar.

Si no realizas la delegación adecuadamente, seguirás estando ocupado controlando la ejecución de las tareas delegadas. Por eso, necesitas considerar algunos aspectos al momento de utilizar la herramienta de la delegación.

Es importante elegir a la persona adecuada para delegar y esto significa observar y escuchar a las personas que te rodean. Delegue el trabajo a personas que han demostrado tener capacidades para asumir retos.  Asegúrate de que estés empleando a personas con las habilidades y la capacitación adecuadas para el trabajo.

Un empresario también debe poder delegar aquellas tareas que no disfrutan o en las que no tienen experiencia. Por lo tanto, si eres bueno con las computadoras, puede continuar con las tareas relacionadas a las computadoras. Sin embargo, si no dominas las áreas de contabilidad y finanzas, puedes delegar esas tareas a alguien que domine y sienta pasión por esas áreas.

Brinde fechas específicas con un sistema de seguimiento para que puedas cerciorarte que se están cumpliendo los objetivos y alcanzando los resultados.

Y tú…

  • ¿Tiendes a delegar seguido?
  • ¿Cómo ha mejorado tu tiempo con la delegación?
  • ¿Alguno de los motivos mencionados te han impedido a delegar?

Déjanos tus comentarios.

¡Éxito, emprendedor!


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