3 preguntas para implementar una estrategia empresarial con éxito

Implementar una estrategia empresarial de forma exitosa dependerá de qué tanta capacidad tienes para ejecutarla. Tener una gran estrategia no te garantiza un gran resultado. Es necesario que evalúes tu estrategia analizando tus recursos, las capacidades de la organización y el papel personal que desempeñarás.

Si estás seguro de tener una excelente estrategia, entonces, es hora de evaluar si serás capaz e ejecutarla. A continuación, te proponemos 3 preguntas que puedes hacerte para saber si tendrás éxito al implementar de tu estrategia.

Pero, si aún no estás seguro de qué tan buena sea la estrategia que has definido, puedes revisar el contenido de nuestro artículo llamado 4 preguntas para identificar una estrategia exitosa.

1. ¿Tengo los recursos y las relaciones adecuados para implementar la estrategia?

Grupo de personas y la estructura de los recursos humanos
Uno de los recursos más importantes de la empresa es el talento humano, deberán tener las aptitudes necesarias para implantar la estrategia con éxito.

Cuando hablamos de recursos, nos referimos a los materiales o insumos que la empresa necesita para operar. Sin embargo, también consideramos al talento humano como parte esencial de la compañía.

Los materiales o insumos que la empresa requiera para implementar la estrategia, casi no representan un problema. La globalización y el internet hicieron que sea sencillo encontrar proveedores en cualquier parte del mundo. Lo que sigue siendo difícil para empresas recién creadas, es encontrar personal con gran potencial. Por eso, nos enfocaremos principalmente en cuestionarnos sobre la captación de talentos.

El primer recurso para iniciar, eres tú

El principal obstáculo que tienen los emprendedores al implementar su estrategia es la falta de empleados talentosos.

Suele ser difícil para una nueva empresa atraer trabajadores cualificados. En principio, porque no se tienen los recursos económicos para ofrecer una remuneración atractiva. Además, las nuevas empresas no suelen ofrecer la seguridad de un desarrollo profesional en el largo plazo. Debido a esto, los primeros empleados tienen, generalmente, unas capacidades poco destacadas. Debido a esto, los fundadores se ven obligados a realizar la mayoría de funciones de impacto.

En este punto, tú, como emprendedor, deberás preguntarte si tienes el conocimiento y destreza para ejecutar la mayoría de tareas que requiera la empresa para su correcto funcionamiento.

De ser así, es muy probable que puedas hacer crecer la empresa.

El problema que surge en esta situación es que tus fuerzas y tiempo diario no es inagotable. Es cuando será necesaria la incorporación de trabajadores a quienes puedas delegar tareas de poco impacto.

Nuevos recursos para seguir creciendo

Una vez que el emprendedor ha logrado sobrevivir el periodo inicial, es necesaria la búsqueda de talentos. Llega un momento en donde es imposible para el fundador realizar todas las actividades eficientemente. El rápido crecimiento de la empresa dependerá de los nuevos talentos que logre atraer.

Un error que comete la mayoría de emprendedores es querer que empleados poco cualificados e inexpertos se conviertan en estrellas.

Lo ideal para decidir a quiénes contratar es valorar la experiencia y el potencial para aprender.

La experiencia profesional de una persona te permitirá ahorrar la curva de aprendizaje. Podrá poner en práctica todo lo que ha aprendido y ayudar en el crecimiento de la empresa. Esto es bueno en el corto plazo. Sin embargo, si el trabajador no tiene potencial para aprender nuevas destrezas o especializarse en una actividad, no será eficiente en el largo plazo.

En otro extremo se pueden encontrar las personas que no tienen experiencia laboral y, en lugar de sumar conocimientos, ingresarán a la empresa para aprender. En el corto plazo no es conveniente, pues la productividad del negocio caerá. Sin embargo, si este trabajador tiene un excelente potencial para aprender, será beneficioso en el largo plazo.

El emprendedor deberá buscar un equilibrio entre la experiencia y el potencial. La decisión de elegir uno u otro dependerá también de la sustentabilidad que requiera para la empresa, es decir del tiempo de existencia que tendrá la empresa. (Puedes revisar información sobre la sustentabilidad en esta entrada: las 3 preguntas para definir metas).

Hacer crecer tu empresa, podría ser una solución a los obstáculos de contratación de personal talentoso. Es más fácil llamar la atención de personas talentosas si la empresa alcanza el éxito en el corto plazo y se hace notar en el mercado.

La relación con los clientes y las fuentes de financiamiento

Además de los recursos internos, la empresa necesitará pensar en sus clientes y fuentes de capital.

Por lo general, los emprendedores atraen rápidamente a los primeros clientes. Esto es porque empiezan a promocionar el negocio con sus familiares y amigos, pero en su mayoría, no son los que la empresa necesita en forma definitiva. Esto se debe a que la relación familiar o de amistad los compromete a apoyar el emprendimiento. Pero no siempre comprarán. Ellos ya tienen hábitos de consumo. Pasado un tiempo, la mayoría dejará de comprar y volverán a su antiguo proveedor. Lo mismo ocurre con el financiamiento. Mucho de los emprendedores se financian con los recursos propios, de sus familiares o amigos. Eventualmente, necesitarán encontrar fuentes de financiamiento de mayor solvencia para hacer la empresa más sustentable.

Existen empresas nuevas que pueden operar sin tener muchos recursos. Por ejemplo, una empresa puede brindar servicios generales sin tener un solo empleado. Pueden conseguir clientes y buscar a un operador experimentado para que haga los trabajos. Esto genera en la empresa un riesgo de supervivencia. Si los operadores están ocupados al momento de solicitarles una atención, puede ser que pierdan al cliente. De allí la importancia de que los recursos externos pasen a ser internos.

Debemos tener en cuenta que una empresa que no ha invertido en adquirir activos, podría transmitir el mensaje de no estar comprometido con el largo plazo.

Llegado su momento, deberás evaluar la posibilidad de integrarte verticalmente. Empezar a realizar las actividades que hacen tus proveedores, para asegurar tu continuidad. También deberás pensar en dejar de subcontratar a trabajadores. En su lugar, tendrás que decidir emplearlos a tiempo completo.

Si tienes los recursos y relaciones necesarios para empezar o si sabes cómo lo manejarás, enhorabuena. Es momento de ver las fortalezas de tu empresa.

2. ¿Cuál es el grado de fortaleza de la organización?

Monedas, calculadora, lápiz chequeo y lupa sobre una hoja de estado financiero revisando las ganancias
Dependiendo de la empresa a formar, un robusto sistema de control financiero podría asegurar el éxito de la compañía.

El éxito al implementar una estrategia dependerá del grado de fortaleza de la organización. Esta fortaleza la obtendrá de su infraestructura tangible, es decir, de los sistemas y estructuras de la organización. También, de la infraestructura intangible, que comprende la cultura y sus normas.

La infraestructura tangible de la organización

Las características de la infraestructura tangible están relacionadas a las metas y estrategias que el emprendedor haya establecido.

Puede ser que el emprendedor tenga como objetivo hacer crecer su empresa a nivel geográfico. Quizá le interese ser líder en un sector cambiante como el tecnológico y cotizar en Bolsa. En cualquier caso, deberá centrar sus esfuerzos en hacer inversiones para desarrollarán la infraestructura de la organización. De ese modo, podrá soportar toda la demanda de recursos y tener los sistemas que permitan un buen desempeño.

Las acciones mencionadas en el caso anterior, no serían necesarias si el emprendedor sólo desease tener un pequeño negocio en su ciudad y con un crecimiento prudente.

Pero cuidado, el desarrollo excesivo de la infraestructura tangible puede llegar a ser contraproducente para el crecimiento del negocio.

La tasa de crecimiento de la empresa podría reducirse si se invierte demasiado en la estructura y sistemas. El error se notará en la obtención de resultados adversos. Por ejemplo, introduciendo al mercado un producto con mucha demora, debido al exceso de reglas y controles. Suele ser común que se genere una burocracia en las organizaciones por tener demasiados sistemas de gestión y control.

Por otro lado, la poca inversión en la infraestructura tangible podría ser nefasto para algunas empresas. Si carecen de sistemas de gestión y controles de calidad, eventualmente, eso detendrá su crecimiento.

El fortalecimiento organizacional de una empresa en rápido crecimiento, se conseguirá delegando responsabilidades. Se debe dar a los trabajadores, de última línea, la autonomía operativa para manejar las situaciones que se les presente. Al mismo tiempo, deberá establecen rigurosos controles financieros para cada proceso de la empresa.

La infraestructura intangible de la organización

La fortaleza de una organización también se verá condicionada a la infraestructura intangible. En ella se encuentra la cultura que se adopte y las normas que se establezcan.

Cuando una empresa está en una etapa de gran crecimiento, la cultura jugará un importante rol. Ésta influenciará en el comportamiento de los trabajadores, lo cual afectará cuando se quiera implementar la estrategia.

La cultura será distinta en cada empresa. Hay organizaciones en donde se requiera la colaboración y consenso constante de todos los trabajadores.  Hay otras, en donde cada trabajador tiene sus funciones y no necesita mucho contacto con los demás. Tener trabajadores con personalidades y temperamentos acorde a lo que la cultura organizacional requiere, es necesario para elevar los resultados.

Por ejemplo, una persona introvertida, tímida, que le gusta trabajar solo, evitará estar en un ambiente que demanda mucha interacción con los compañeros para realizar sus funciones. En este caso, es poco probable que el aporte del trabajador ayude al fundador al momento de implementar la estrategia.

Una buena cultura ayuda a las nuevas empresas que no tienen reglas bien establecidas. Cuando hay vacíos en los documentos administrativos, como un manual de procedimientos, es la cultura organizacional la que orienta el actuar de los trabajadores.

Por ejemplo, si no se han establecido las pautas para el proceso de atención a clientes, será la cultura la que moldee la forma de tratar al cliente.

En conclusión, la cultura de la empresa será la que determine si la organización podrá superar las crisis y el estancamiento en el crecimiento de la empresa. Cuando la cultura tiene todo lo que se requiere para implementar la estrategia, la empresa puede mostrar una actuación espectacular.

Infraestructura tangible versus intangible

Si bien los emprendedores deberán desarrollar ambas infraestructuras, deberá priorizar sus esfuerzos en una de ellas.

Lo cierto es que la mayoría de personas que van a crear sus empresas, copian las estructuras y sistemas de organizaciones ya consolidadas. Eso está bien si se pretende seguir los pasos de la competencia. Se tendrán que hacer las modificaciones debido a la diferencia en el tamaño de la empresa, número de trabajadores, entre otros.

Lo que nunca podrán copiar es la cultura de otras empresas. Eso se forja a la medida de cada organización. Si el emprendedor cree que la contratación de empleados con muchas habilidades técnicas y con experiencia es suficiente para que la empresa crezca, estará cometiendo un error. La empresa necesita que se establezcan normas, políticas, lineamientos que oriente el comportamiento de los trabajadores. Si no se hace, se generará una cultura que quizá no sea la mejor para la empresa.

Por último, la personalidad de los primeros empleados contratados formará la cultura de la empresa. Será necesaria la intervención del fundador para poner los límites en el comportamiento, porque una vez que se empieza a formar por primera vez una cultura, será difícil cambiarla.

3. ¿Puedo desempeñar mi papel?

Persona con casco de rugby con el brazo levantado frente a su laptop sobre una mesa con un vaso de jugo y papeles.
Cuando un emprendedor inicia su empresa, debe estar preparado para asumir la mayoría de roles.

Es habitual que la mayoría de emprendedores desempeñen algunas funciones cuando crean sus empresas. El tiempo en que desempeñan sus roles suele estar determinado por el tamaño de la empresa.

Si lo que el emprendedor quiere es tener una empresa pequeña, deberá realizar casi todas las tareas importantes y es poco probable que en algún momento deje de hacerlas. Por ejemplo, en los negocios de servicios personales, son los fundadores quienes realizan los trabajos para los clientes.

Por otro lado, si las aspiraciones de la persona es crear una gran empresa que no requiera de su intervención, tendrá que ir delegando las tareas que inicialmente él las hacía, hasta llegar el momento en el que casi no realice función alguna.

Como puedes ver, el número de tareas a realizar y el tiempo durante el cual debas hacerlo dependerá del tipo de empresa. Esta, a su vez, estará relacionada a la sustentabilidad.

Puedes ver qué tipo de empresa te conviene crear o cómo influye la sustentabilidad, en nuestro artículo: 3 pasos para definir las metas de una empresa.

El rol del emprendedor

En el caso de los emprendedores que quieren crear empresas que sobrevivan sin su intervención, necesitarán trabajar muchísimo en un inicio, antes de considerar en dejar que la empresa funcione por sí sola.

El rol del fundador deberá centrarse en el diseño de la estructura y lo sistemas que utilizará la organización para que trabaje de forma automática. También, deberá enfocarse en moldear la cultura de la empresa. El ejemplo que dé el emprendedor a sus trabajadores sobre cómo actuar, será la clave para crear una cultura que apoye en los momentos de implementar la estrategia. 

El emprendedor debe trabajar en fortalecer la organización para alcanzar su visión. Sin embargo, deberá también gestionar la empresa como si estuviera a punto de quebrar. Tendrá que incrementar el control financiero y estar atento a lo que cada trabajador hace.

Un aspecto importante que puede acelerar el proceso de fortalecimiento, es la inspiración. Cuando la visión se comparte con los trabajadores y se les incluye, podrán ser instruidos con más eficacia. Será necesario despedir a aquellos trabajadores que no transmitan pasión en lo que hacen o que evidentemente no tienen las capacidades necesarias para hacer crecer la empresa.

Cuando el fundador haya trabajado en todos los aspectos mencionados anteriormente, podrá desempeñar únicamente el rol de visionario.  Tendrá que asegurar la expansión de la empresa y concretar una proyección geográfica. Sin embargo, en algunos casos el fundador no querrá dejar de realizar todas las funciones, aun cuando la empresa esté bien organizada y haya logrado el crecimiento deseado. 

La evolución del rol del emprendedor

Sin embargo, el emprendedor debe evolucionar cuando la empresa haya crecido. Debería dejar de hacer él mismo el trabajo y enseñar a otros el modo de hacerlo. Dejar en claro los resultados deseados para la empresa dentro de un tiempo establecido. Y tan solo dirigir de forma general a la empresa.

Por ejemplo, si el emprendedor se dedicaba a incrementar sus ventas a través de especialización en técnicas de cierre, deberá dejar de hacerlo, enseñar a otros y ahora dedicarse a formular estrategias de marketing. Si el fundador se dedicaba a supervisar directamente el trabajo de los trabajadores, deberá delegar esa función a un empleado y dedicarse a las negociaciones y revisión de presupuestos. Deberá dejar de fijar la remuneración de los empleados para pasar a diseñar planes de incentivos. Tendrá que dejar de costear los materiales de oficina para pasar a hacer negociaciones en las adquisiciones de la empresa. 

El momento de la evolución

Un emprendedor puede saber que es momento de pasar al siguiente nivel si se fija en las tareas que realiza y en las habilidades que tiene.

Cuando la empresa está recién constituida, el fundador estará constantemente adquiriendo nuevas habilidades y realizando distintas tareas. Cada día es diferente. Surgen acontecimientos por primera vez y no sabrá cómo solucionarlos, eso le obliga a indagar e investigar para encontrar respuestas.

Conforme la empresa vaya creciendo, será menos frecuente la necesidad de adquirir nuevas capacidades. Al mismo tiempo, las tareas empiezan a ser repetitivas.

Es por eso que el emprendedor deberá evaluar continuamente los roles que está desempeñando. Tiene que ser capaz de darse cuenta si aún experimenta la necesidad de hacer nuevas tareas. De no ser así, podría poner en riesgo la empresa. Si la mayor parte del tiempo, el fundador tan sólo se dedica a realizar las mismas tareas y tomar las mismas decisiones, terminará por poner en riesgo la continuidad del crecimiento de su empresa.

Además, deberá estar atento a las aptitudes que está adquiriendo. Si se da cuenta que recientemente la empresa no ha demandado el desarrollar nuevas aptitudes, es probable que haya caído en una rutina. De ser así, deberá tomar la decisión de evolucionar en los roles que desempeña.

El rol adecuado para el emprendedor

Es relevante, para el desarrollo de la empresa y del emprendedor, sincerarse respecto al deseo de cambiar a nuevas tareas y aprender nuevas aptitudes.

A algunas personas les fascina asumir nuevos retos al mismo tiempo que adquieren más habilidades para hacer crecer a la empresa hasta dominar el mercado en el que se encuentre. Otras personas no tienen la misma pasión. Prefieren disfrutar el proceso de iniciar una nueva empresa y hacerla crecer.

En cualquier caso, el emprendedor debe entender que el rumbo de la empresa pasa por sus manos, mejor dicho, decisiones. Pero también, es responsable de los trabajadores y de las personas que dependen de sus resultados. Por ello, deberá tener claro qué es lo que le satisface en el mundo de los negocios y qué es lo que le frustra.

Si para implementar la estrategia se necesitara la intervención constante del fundador y el rol que deberá desempeñar no es el que le satisface, entonces, debería replantear la estrategia, pues es probable que no tenga éxito.

Por ejemplo, un emprendedor no podría implementar una estrategia que incluya su participación para realizar ventas en campo, cuando esta persona no tiene las capacidades para las ventas y además no le gusta ese tipo de trabajo. Desde un inicio, la estrategia no sería la correcta.

Por otro lado, una estrategia que requiera la participación eterna del fundador, como en el caso de empresas de servicios profesionales, no sería correcta si las aspiraciones del emprendedor es tener una empresa autosustentable. 


Conclusión

A muchos emprendedores les fascina enfocarse en la parte operativa de la empresa. Olvidan que el éxito de las organizaciones pasa por pensar en asuntos sumamente importantes como las metas, las estrategias y las capacidades.

Será necesario que, tarde o temprano, se les dé la importancia a los tres pasos para emprender una empresa exitosa: establecer metas, definir una estrategia y evaluar su materialización. La incorporación de estos tres pilares permitirá alargar la vida del negocio.

Finalmente, para que el éxito perdure, los emprendedores deberán plantearse muchas preguntas que les permita saber hasta dónde quieren ir y qué camino transitarán para alcanzarlo.

Y tú…

  • ¿Te hiciste esas preguntas cuando estableciste tu estrategia?
  • ¿Has pensado en fortalecer la infraestructura tangible o intangible?
  • ¿Tienes claro el rol que desempeñarás?

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¡Éxito, emprendedor!


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